miércoles, 6 de marzo de 2013

Mis ojos y "La sombra del Tenorio"

Con todos ustedes, Marycheivis con el permiso de MORFEO teatro tiene el gusto de presentarles:



Hace unos días, una semana o así, por motivos que no vienen al caso, asisti a  ver esta maravillosa obra de teatro del dramaturgo Alonso de Santos, referente en este genero en los últimos 30 años sorprendiendome tan gratamente, que pensé que se merecía una entrada en mi blog.

Ambientada en la España de los años 60, con un escenario sencillo tuve el gusto de encontrarme al principal actor "Francisco Negro", desempeñando un díficil papel en el que  encarna a un viejo cómico moribundo, el cúal el único personaje que ha tenido asignado a lo largo de su vida es el de Ciutti, el sirviente de Don Juan Tenorio.

Un monólogo magistral cargado de numerosisimos registros que se encargan de recoger las emociones encontradas que debe de suponer ser un actor de segunda, sin olvidar el toque irónico de los pasajes principales de la obra de Zorrilla: Don Juan Tenorio, todo ello aderezado con un mensaje final:

"La vida al final es eso, teatro: Una máscara y un sueño por realizar.


Si tenéis la oportunidad de asistir, no os lo perdáis, ya no por el contenido de la obra, que no está nada mal, si no por el gusto de ver a Francisco Negro"  sobre el escenario dominando completamente la escena.
Os podría decir que yo aún estoy aplaudiendo.
 

 

domingo, 3 de marzo de 2013

En torno a un Yllera 5.5

Consulto la página del grupo Yllera y dice textualmente: Potente en boca, con un recorrido muy agradable, con una chispa de carbónico que lo hace refrescante y perfecto para cualquier ocasión. Final largo y muy persistente, sobre su Verdejo Frizzante

Y...¡Si! tuve el gusto de comprobarlo la semana pasada en un encuentro que bien podría tener las mismas caracterísiticas  que definen a este blanco, Ribera de Duero.

Hace tiempo decidí dejar de juzgar a aquellas personas con las que he mantenido o mantengo una relación de amistad, no cuestionándome de ésta manera sus acciones y dejando actuar a esa palabra que tanto me gusta: "Respeto" (aunque he de reconocer que no es tarea fácil)

Esta decisión me ha aportado muchas cosas buenas, entre ellas poder reencontrarme con mis amigas del colegio, con las cuales durante algunos años ha habido cierta distancia debido a la elección de caminos diferentes: unas pasaron por la universidad, otras no, lo que provocó que hicieramos grupos diferentes de amigos y que ninguna se preocupara con el suficiente interés de hacer quedadas puntuales para mantener el contacto. ¡Juventud, divino tesoro!

Sin embargo, los años, que son los encargados de volver a colocar todo en su sitio, han querido que todas acabemos por unas razones u otras viviendo en el pueblo que nos vio crecer; el hecho de que unas hayan mantenido contacto con otras, pero no conjuntamente, ha provocado diferentes reuniones anuales entorno a una mesa y un mantel,  compartiendo así cena y recuerdos. Cenas que se quedaban ahí como un encuentro más...

Este año también se decidió celebrar esa cena anual pero esta vez ha sido diferente, no sé, quizás por el varapalo que el 2012 me dio o quizás porque los avances tecnológicos como el Whasapp hacen milagros, el encuentro me resultaba ilusionante. Una de ellas adquirió el papel de "hada" invitándonos a formar parte de un grupo de Whasapp, el cuál durante unas horas se comportó timidamente, pero...no tardamos en ponernos a charlar como si el tiempo no hubiera pasado. Estoy segura que tanto a ellas como a mi  expresiones como ¡jo, hemos hablado más en una semana, que un año! ¡qué buena idea! nos han traido, a parte de melancolía, calor, cercanía y el sentimiento de que el aprecio es mútuo.

Llegó el momento de la "quedada" y un vino Yllera 5.5  fue el encargado de abrir la velada, la cual,  al igual que este verdejo, tuvo un recorrido muy agradable, en el que las risas fueron nuestra banda sonora, haciendo que la noche fuera perfecta y dejando la sensación personal de que ninguna nos habíamos ido del todo, sólo habiamos iniciado un viaje de aprendizaje que nos había mantenido alejadas pero que ya estabamos de regreso, ¡ojalá no me equivoque!


Mientras disfruto del recuerdo de este encuentro os invito a catar este Ribera, os dejará un gusto tan grato como a mi...

"Chin-chin"