domingo, 28 de abril de 2013

El reencuentro

Cuatro años y medio sin verla y en algún momento el contacto fue escaso, pero las nuevas tecnológias nos volvieron a conectar y hoy hace exactamente una semana que nos reencontramos en el mismo sitio donde nos despedimos: una estación de tren; con el mismo gesto: UN AFECTUOSO ABRAZO.

Nos conocimos en nuestro lugar de trabajo, sin embargo conectamos cuando la decisión, por mi parte, de trasladarme de ciudad ya estaba tomada. El tiempo que pasamos forjando la amistad fue muy gratificante con grandes charlas entre cañas y sin darnos cuenta que el reloj avanzaba.

He de reconocer que si ella no hubiera dado el primer paso hoy sería una compañera más de trabajo de las tantas que he tenido, pero quisó no pasar desapercibida en mi vida y lo logró.

El domingo pasado volvimos a vivir esas "quedadas" sin reloj y tuve la suerte de conocer a quien la acompaña en su día a dia, con el cual había cruzado más de un tweet y más de dos y que a partir de ahora cuando decidamos que las redes sociales se nos quedan pequeñas también compartirá con nosotras esas cañas con encanto.

El encuentro me supo a poco pero fue suficiente para saber que si existe amistad se puede estar cuatro años sin ver a un amigo. Todo fluyó como si nos hubieramos visto apenas unos dias atras.

Gracias @almaprendida y @eliott. Os debía esta entrada. Espero que haya muchos más y ser partícipe del cumplimiento de vuestros sueños. Desde aquí os mando un afectuoso ABRAZO.


domingo, 14 de abril de 2013

CONVERSACIONES EN TORNO A UN TABLERO...

Ayer fue un día especial que no debo dejar pasar desapercibido.

Después de meses intentando tomar un café (por generalizar) con personas para mi realmente especiales, encontré el momento y se produjo el encuentro.

A ciencia cierta no sé si esa prórroga en el tiempo ha sido provocada por la nostalgia y la tristeza o, simplemente por mi falta de tiempo, pero lo verdaderamente importante es lo agradable que fue y lo rápido que pasaron las horas.

La nostalgia o la tristeza no es otra que acercar al presente aún más el  recuerdo de quien me dio tanto en esta vida y ya no me acompaña en este viaje: mi padre.

El encuentro no es otro que con dos grandes amigos de él. Todos jugadores de ajedrez. 

Mi padre fue un apasionado del ajedrez hasta límites insospechados y ellos  dos de sus verdaderos aprendices; siempre que le daban la oportunidad enseñaba a jugar al ajedrez, estuviera donde estuviera, del mismo modo que con el siempre iba algún que otro problema de ajedrez recortado de algún periódico, al que le dedicaba el tiempo de las esperas en las "colas" diarias.

Accedí al bar donde habíamos quedado, el lugar donde en su día se jugó diariamente al ajedrez, y allí estaba ya uno de ellos, sentado en la mesa acompañado de un tablero; me recibió con un "hola" cariñoso pero un tanto melancólico.

Me dirigí a la barra del bar, a pedir una coca-cola fresquita, y allí estaba el otro compañero de batallas, haciendo su pedido para posteriormente tomar asiento en esa mesa presidida por el tablero de ajedrez.

Una vez sentados los tres, la conversación se inició tímida, a falta de algo o a decir verdad: de "alguien". Rompí el hielo preguntándolos: "¿vais  a jugar  o preferís enseñarme a mi?"; Contestaron a dúo que no podrían enseñarme  todo aquello que mi padre les trasmitió, segundos después, no tardaron en abrir la caja de las piezas y batirse en duelo.

Duelo que refleja el cariño y el respeto que se tienen. Pequeñas partidas  comentadas, cuyos movimientos iniciales eran rápidos, como si se supieran el final de memoria, hasta que uno de ellos se detiene a pensar...Entre partida y partida, me comentan lo que ya habíamos hablado en ocasiones anteriores: "Desde que tu padre no está, aquí no se ha vuelto a jugar" "La gente ha dejado de venir". Silencio. Reacciono con gallardía y les digo: "algo hay que hacer, ¡esto no se puede perder!" Silencio. Retoman el juego.

Ha pasado un tiempo en el que la conversación central han sido los diversos juegos mentales que pueden derivarse del ajedrez, intentando que uno de los caballos recorra el tablero completo sin repetir celda; uno de ellos abandonó el encuentro porque debía de viajar, con el propósito de ensayar ese "problema ajedrecístico" y quedando con el otro para retomar el juego en los fines de semana venideros, lo cual me satisface

Recogidas las fichas en su caja y ésta sobre el tablero empezamos a conversar sobre lo interesante que sería recuperar el juego de ajedrez y nos cuestionamos cómo podríamos motivar a todos esos niños y mayores que mi padre enseñó, a que lo retomaran de nuevo; yo abogo por una manera altruista cómo lo hizo él durante su vida y su AMIGO me acompaña en la idea. Ojalá esta intención se haga realidad, porque sería no dejar morir su sueño.

Del ajedrez a los beneficios que aporta en los niños, de los niños a la situación actual, de la situación actual a los valores que nos supo trasmitir y así ...pasamos gratamente la tarde "conversando en torno a un tablero de ajedrez"

Amigo @eliott supongo que ya deduces porqué con tú ultima entrada me volviste a dar donde más me dolía ;-) Os invito a leerla porque es realmente interesante.