viernes, 29 de enero de 2016

Los diletantes - Antonia Romero

TÍTULO: Los Diletantes


AÑO: 2013

EDITORIAL: B de Blok










SINOPSIS:
      
Ada tiene dieciséis años y acaba de perder a sus padres en un accidente. Desde que despertó del coma tiene extrañas pesadillas que la atemorizan y cuando alguien la toca recibe visiones de sus vidas. Su hermana se hace cargo de su tutela y se la lleva a vivir con ella a un pequeño pueblo, cercano a Barcelona. Ada intenta integrarse, y acepta retomar sus clases de piano con Andrew, un misterioso y joven profesor que despierta en ella sentimientos contradictorios. Pero cuando su piel roza la del joven inglés se muestra ante ella un personaje de otra época, un accidente de caballo y su muerte. Andrew ayudará a Ada a recordar lo que ocurrió realmente la noche en que murieron sus padres, le mostrará un mundo de oscuridad en el que cuatro razas de vampiros pueblan la Tierra. Descubrirá que su destino era ser una Diletante y tendrá que aceptar una realidad de la que ya no puede escapar y en la que quizá no pueda sobrevivir.


ASPECTOS LITERARIOS
            
Los Diletantes es la primera novela perteneciente a la pentalogía del Quinto Sello, estructurada en veintitrés capítulos titulados con prólogo y epílogo, que merecen ser dignos de mención porque no pasarán desapercibidos por el lector. Catalogada dentro del género literario juvenil, encontraremos que la narración esta realizada prácticamente en su totalidad en primera persona aunque en ocasiones utiliza la figura de narrador omnisciente, acercando la historia al lector más aún.
En los ocho primeros capítulos conoceremos a los personajes principales de la historia, aunque liderando prácticamente todas las aventuras estará Ada. Personajes perfectamente definidos y descritos. A partir del capítulo noveno, podemos decir que la creación de Antonia Romero ha tomado forma y se va definiendo según avanzamos con la lectura, hasta llegar al desenlace abierto, que es el epílogo; Llegaremos con sed de más.
El desarrollo es lineal con ritmo rápido y directo. Los espacios exteriores donde Ada, Andrew y compañía nos relatarán su historia son reales y los interiores os parecerán fantásticos a la par que maravillosos. Leeréis sus descripciones más de una vez para no perder detalle de los mismos.

Opinión personal
            
Antonia Romero sabe emocionar al lector y ponerle en tensión de manera magistral y podría decir que como si se tratara de una directora de cine hace que el lector sienta una leve sonrisa en una página y en la siguiente el corazón le palpita a niveles prohibidos por la OMS (Organización Mundial de la Salud).
Hay que destacar de Antonia Romero, la maestría que tiene con la definición de sus personajes porque a través de ellos consigue transmitir lo que se propone. El lector odiará hasta el último minuto al malísimo y, de la misma manera, adorará al personaje que ella elija o sienta que es especial.
Tampoco debo dejar pasar por alto el dominio musical que tiene la autora. Es una novela con banda sonora propia. 
Lejos de las catalogaciones literarias y teniendo en cuenta que el género es juvenil y puede alejar a más de uno de esta Pentalogía, debo señalar que si bien esto es el envoltorio, en el interior de la novela descubriremos un tema preocupante y del que se debate muchísimo: La adolescencia. Lo hace a través de Ada y con ella saca al estrado inseguridades y miedos propios de esta edad, definición de la personalidad, rebeldía, etc. En la mesa de juego también encontraremos guiños a la libertad, la confianza en uno mismo y en los demás y la amistad, entre otros.
Aparte de lo comentado hasta ahora, y no de una manera tan generosa como lo ha hecho en otras de sus novelas, pero sí de la misma forma, encontraremos reflexiones que se deja caer desapercibidamente pero que sin lugar a dudas captarán la atención del lector. 
Reflexiones como:
“Hay muchas cosas que no sabemos; no por ello tenemos que creer que no existen”.
“Los recuerdos se empeñan en acudir cuando nadie los espera”.
“Ser feliz no es un acto de voluntad”.
“Bastante difícil es entenderse a uno mismo como para entender a los demás”.

Para finalizar esta primera entrada como reseña sólo puedo invitaros a leer esta novela y a conocer a Antonia Romero.
No soy quien para poner una nota en un tema que no domino pero como lectora y sin ser experta en la temática, ya que es la primera novela que leo donde la mayor parte de los protagonistas son vampiros, la RECOMIENDO por su trama, la ligereza y la acción que encontrarás en ella. 
Si tuviera que elegir alguna canción para esta entrada, sin duda sería: “Missing” de Evanescence.







viernes, 15 de enero de 2016

Cuatro años: Para unos ¿solo? para otros ¿Ya! y para mi 1460 días...


Hay días que huelen a ausencia y se visten de tristeza...


¡Que relativo es el tiempo! 


He tardado casi cuatro años en sentir que podía volver a sonreír, en aprender a amortiguar el dolor que provoca la ausencia de quien más se quiere, en recomponer mi corazón, en apaciguar mi cabeza, y en hablar de tu ausencia con cierta naturalidad...

Es cuestión de tiempo, me dijeron una y otra vez, pero uno se resiste a aceptar la despedida de quien más se quiere por miedo al olvido.

¡Qué bonita la vida! Unas veces te da y otras te quita. Te pone del revés y te hace empezar de cero. Y, entonces aprendes a sonreír; de otra forma, ¡eso sí!, porque en esa mirada que sonríe albergará siempre un recuerdo. Empiezas a caminar otra vez y lo haces muy lentamente hasta volver a coger el ritmo vital, ese que te permite disfrutar de nuevo cada día, te abre los ojos, te pone los pies en la tierra, te deja claro que de nada sirve la prepotencia porque estamos de paso, ese ritmo vital, diferente al que tenías, que hace que valores el tiempo, tu tiempo y el que te dedican los demás, que te deja claro que siempre hay que agradecer a los que se quedaron al lado, que ellos son los que verdaderamente sintieron afecto y aprecio...y es entonces cuando uno se da cuenta que es el verdadero mensaje de una despedida definitiva. 


Por ti una rosa blanca, de la mano siempre tu ausencia disfrazada y el recuerdo de tu bella y cómplice sonrisa.